Nací y
crecí en Vicente López. Cerca
del río y los juncos. Cuando El
Ancla, Roca o Güemes era parte de
un balneario posible. En el límite
entre la clase media más o menos
acomodada y la fábrica Braceras.
En Valentín Vergara al 900. Entre
lo intelectual y lo marginal. La familia
y el barrio.
Primaria en colegio público hasta
4to. En un privado bilingüe, 5to.
Y 6to.
Secundaria en el centro. El cine, el arte,
la literatura, el “underground”,
el psicoanálisis, la política.
Ingreso a la Facultad de Medicina en 1967.
Al comenzar el ciclo clínico empiezo
a estudiar la Obra de S. Freud metodológicamente
(Oscar Masotta, Arturo López Guerrero,
Jorge Jinkis).
Recibido de Médico en el 72, practico
psicoanálisis privadamente.
Mis primeras prácticas institucionales
me señalaron en toda su amplitud y
diversidad la problemática íntima
del campo de la Salud Mental.
Las prácticas desarrolladas desde
los consultorios externos del Centro Municipal
Nº 1, en Núñez, al
ingreso al CENARESO, como médico de
planta realizando tareas de admisión,
conducción de tratamientos individuales
(psicoterapéuticos y farmacológicos),
grupales y familiares de jóvenes con
abuso indebido de substancias, tanto ambulatorios
como internados, me enseñaron el peso
de la conflictiva histórica familiar
y social en la comprensión y tratamiento
de las consultas en salud mental.
Las guardias psiquiátricas semanales
y la atención en consultorios externos
de clínicas privadas sub-prestadoras
de servicios para diferentes obras sociales
o pre-pagas que acompañan habitualmente,
por necesidad económica, la formación
y experiencia de los primeros años,
no fueron inútiles en la comprensión
de la dinámica de los dispositivos
terapéuticos en salud mental.
Algunos momentos de ejercicio en la docencia
universitaria, y hospitalaria enriquecieron
las perspectivas respecto a la problemática
de la salud psíquica.
La tarea desarrollada
en los últimos años,
en dos prestigiosas instituciones,
municipal una y social la otra, produjeron
un fecundo reencuentro con la medicina.
En el Servicio de Salud Mental del Htal.
Ramos Mejía de CABA desde 1992;
donde en diferentes momentos participé o
coordiné la admisión, la
interconsulta, conduje tratamientos psiquiátricos,
la puesta en marcha del equipo de Psicopatología
y HIV, entre otras actividades clínicas,
encomendadas, docentes y académicas.
Este encuentro se desplegó en
el diálogo fructífero con
colegas de otras especialidades médicas,
en el intercambio y revisión de
la experiencia de los Ateneos clínicos
de psicopatología, en la interpelación
cotidiana de las preguntas y cuestionamientos
de los jóvenes concurrentes y
residentes, voceros de la última
actualización científica.
Y por supuesto en las enseñanzas
brindadas por uno y cada uno de los “pacientes” con
sus particularidades individuales que
hacen que uno le dé un justo lugar
a las estadísticas.
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